Hola gente,
me disculparan la demora pero hay que esperar la inspiración venga, no tiene mucho sentido escribir cansado, así que mejor esperar las mejores condiciones y ahorita estoy de animo. Me dije que me iba a dar un día de descanso, así que hoy no pienso avanzar mucho en mi trabajo, creo que estoy avanzando bastante rápido, así que no me preocupo mucho por el momento. Mi profesor es bastante cool y creo que hasta el momento esta satisfecho con mi trabajo. Ademas aunque todavía tengo que avanzar en términos de programación, poco a poco comienza el trabajo de investigación, y ya no se trata de “orinar código” como se dice en francés, sino de pensar una y otra ves, observar el problema desde diez mil puntos de vista diferentes y tratar de encontrar, una lógica, una correlación, un patrón a seguir para tratar de predecir el futuro.
Bueno no los aburro mas, ya ha pasado mas de una semana desde mi ultimo post largo, pero digamos que los días de trabajo no cuentan así que no hay mucho que contar tampoco. Para comenzar el miércoles pasado fui a Akihabara con Laure, las fotos ya están en linea, Akihabara es la ciudad eléctrica por así decirlo, es ahí donde se encuentra todo lo que uno quiera en electrónica, todas las maquinas, etc... Es gigantesco, son edificios enteros llenos de aparatos electrónicos, pequeños robots como una alcancía en forma de cara que cuando une le toca la barbilla abre la boca para que uno meta las monedas. También hay robots de insectos que vienen hacia uno cuando uno aplaude, etc.
En el mismo barrio se encuentran los mas grandes centros de juegos de maquinas de Tokyo, hay una cantidad de juegos enorme, algunos bastante originales, nosotros jugamos Dance Dance Revolution, el que es sobre una plataforma y uno tiene que bailar a como se ve en la pantalla. En la primera partida perdí rotundamente pero en la segunda me repuse. Después llego un muchacho, que creo debe pasar sus tardes ahí, porque lo vimos un rato jugar en modo experto en doble tapete y la humillación fue tan grande que nos fuimos con el rabo entre las piernas. Decidimos volver un día y practicar duro. Jugamos también otro par de juegos y compramos algunas cosillas baratas. Por cierto, hay muchas tiendas con reducción de impuestos. También cabe decir que ese barrio un loco mato a 20 personas hace un par de semanas...
Después de eso, el viernes en la noche estuve tomándome unas cervezas con el italiano, la japonesa y la alemana que viven en mi misma casa. Estuvimos hablando en un parque hasta las 4 de la mañana y yo tenia que levantarme al día siguiente a las 6 para ir al mar. Les estuve medio enseñando a bailar salsa, lejos de ser un gran bailarín, la idea siempre es transmitir algo de su propia cultura y recibir de brazos abiertos lo de las otras culturas. Al final no dormí nada y me encontré a las 7 de la mañana con Laure en la estación del tren, como habíamos quedado. Nos fuimos para Kamakura, una playa a 50 minutos de Tokyo, donde hay también varios templos.
Kamakura es una belleza, los templos son bellísimos, los jardines son maravillosos, visitamos también una estatua de un buda enorme (fotos pronto), luego fuimos a la playa, donde por fin dormí un poco. Es curioso pero en la playa hay muchas águilas. Yo cometí el error de sacar un pedazo de pan y no alcance a darle un mordisco cuando paso un águila desde atrás rozándome la cabeza y me arrebato el pedazo de pan de las manos, así igualito a como se ve en televisión que hacen con los pescados, o los conejillos, así me quito el pan. Entonces que saque otro y me lo comí a escondidas. Ya me había bañado en el Pacifico en Nicaragua, pero digamos que esta vez estaba del otro lado.
Después fuimos a otro templo, un templo Zen, y puedo garantizarles que en un lugar como ese, es fácil relajarse, no se escucha un ruido, mas que el agua en los pequeños canales de las cercanías, y uno que otro bongo de tanto en tanto. Los jardines invitan a olvidar todos los problemas y sentarse a... existir, concentrarse un su propia existencia, a entender lo que es el uno y nuestra relación con el resto del universo. El lugar es realmente magnifico.
Yo había visto una gente meditando en una sala en el templo, era una sala vacía con tatamis en el piso, y cada uno iba y agarraba una especie de cojín que había en una sala de al lado y se acomodaba en la sala a meditar, o al menos yo creí que estaban meditando. Ya cuando nos íbamos a ir, cometí la torpeza de pedirle a Laure que me esperara, que iba a meditar 5 minutos, me dije que ya que estaba en un templo Zen en una aldea en Japon tenia que aprovechar la ocasión.
Así que me senté con mi cojín y me relaje. No pasaron dos minutos cuando llego un monje, nos contó, nos acomodo y ahí fue que entendí que esa gente no estaba meditando sino esperando, esperando que comenzara la sesión. Cuando entendí, ya no había vuelta atrás, el monje estaba hablando mientras se paseaba por la sala y todos escuchaban en silencio, la sesión había comenzado.
Obviamente la misa era en japones, y me di cuenta que todo el mundo tenia un folleto pequeño donde al parecer estaban escritos los cantos o los versos de la misa. No se si el folleto tenia una versión en ingles o al menos en hiragana para que yo pudiera talves tratar de seguir un poco. En todo caso la realidad es que yo no tenia ningún folleto en la mano así que ingles o no ingles, para mi era lo mismo. Así que hice lo que cualquier persona hubiera hecho, simplemente quedarme ahí, sin poder seguir los cantos y escuchando, cuando el monje pasaba al lado mio me daba un poco de miedo que me regañara o algo por el estilo y yo sin siquiera poderle responder en japones. Pero no me dijo nada, talves se dijo que ya me los sabia de memoria o talves se dijo que simplemente era un muchacho perdido que estaba ahí por accidente...
El tiempo pasaba y yo solo pensaba en que me estaban esperando afuera. Luego el monje se puso a explicarnos la mejor posición para meditar, las piernas, los brazos, las manos, la espalda y hasta la respiración, no es que yo haya entendido mucho pero simplemente imitaba lo que todos hacían, así que termine aprendiendo a meditar Zen. Después de media hora de misa me dije que ya no tenia nada de que preocuparme, que seguramente Laure habría entendido que estaba atrapado y que si hubiera querido irse y no seguir esperando seguramente ya lo habría hecho. La misa duro una hora, era en realidad una sesión de iniciación mas que todo, posteriormente me di cuenta que para muchos de los que estaban ahí todo eso era tan nuevo como para mi, con la diferencia de que ellos entendían perfectamente japones. A la salida me encontré a Laure esperándome gentilmente y para colmo ni siquiera estaba molesta. Fuimos entonces a visitar un ultimo templo, donde asistimos al final de un pequeño concierto de musica japonesa, sencillamente magnifico. La mujer que cantaba parecía tener un don especial de algo que se acercaba mucho a una voz de humano pero que era mas bien el canto de la brisa del mar. Luego nos regresamos a Tokyo, yo dormí en el tren, como un verdadero japones, (casi todos duermen en el tren y en los metros). Llegue a mi casa y me dormí directamente, dormí como 12 horas hasta la mañana de domingo. Puedo decir sin miedo a equivocarme que esos jardines, los templos, las montanas, los paisajes, las calles pequeñas al lado de los bosques de bambú, es lo que mas me ha gustado hasta el momento de Japon, mucho mas que Tokyo con sus luces, su orden y sus torres.
El domingo salí a caminar solo, me fui hasta Roppongi caminando, luego camine hasta Shibuya, otro centro bastante turístico de Tokyo donde también hay muchos bares y tiendas. Luego camine por toda la avenida Meiji hasta Harajuku, donde ya había estado el fin de semana pasado (se acuerdan?) y camine por Omotesando, son como los campos Elíseos de Tokyo, es donde se encuentran las tiendas mas finas. Seguí caminando por la avenida Meiji hasta llegar a Shinjuku, donde también había estado ya antes. Aproveche para pasar por la empresa donde alquilo mi cuarto y pague de una vez mi segundo mes de alquiler. Luego entre a un almacén muy grande, que visite a paso lento, disfrutando del aire acondicionado (estábamos a 30 grados afuera) cuando me encontré con unas escaleras que llevaban a un piso abajo y otras a un piso arriba. Me pareció curioso, ya se me había hecho bastante grande el almacén, baje, di una vuelta y luego subí al segundo piso, el que recorrí mas rápido, pues ya llevaba un buen tiempo, en el segundo piso encontré otras escaleras que llevaban a un tercer piso, isa que subí, luego subí a un cuarto y quinto piso, después del séptimo piso ya ni siquiera miraba las tiendas que habían, solo quería subir hasta el ultimo piso, llegue al piso 12 y todavía habían escaleras hacia arriba, así que decidí no seguir subiendo, salí a un balcón y tome buenas fotos de Tokyo y baje. Al final nunca supe cuantos pisos tenia, un ida de estos volveré y buscare un ascensor, todo esto para decir, en Tokyo, yo creo que incluso las amantes de hacer comprar se pueden aburrir de ver tiendas...
Bueno, aquí termina el relato de la semana pasada,
hasta la próxima!
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