domingo, 29 de junio de 2008

Roppongi, Ueno y Harajuku

Hola gente, les escribo una semana después porque poco a poco uno se va acostumbrando y lo que al principio parecía completamente nuevo empieza a verse con otros ojos, no obstante todavía hay mucho que contar y este país aun no deja de llamar mi atención.

Bueno, el lunes no paso nada especial, fue un día de trabajo como cualquier otro; el martes mi profesor vino a mi oficina a ver mi trabajo, al parecer estaba muy contento, me dijo que estaba impresionado porque estoy avanzando mucho mas rápido de lo que el se esperaba, esperemos que las cosas sigan así.

El miércoles tampoco paso gran cosa, solo que llegaron dos nuevas estudiantes que van a trabajar también en mi oficina, son de Nepal y estudian en Tailandia, son bastante simpáticas. El jueves llego otra muchacha, esta vez francesa, que también va a trabajar en la misma oficina, se llama Laure y es de Grenoble.

El viernes le mostré un poco todo el laboratorio a Laure y quedamos de salir en la noche a Roppongi, donde yo ya había ido el fin de semana pasado. Pero esta vez nos encontramos a un grupo de franceses que nos invitaron a donde ellos iban, así que fuimos con ellos, Era un pequeño restaurante bar bien al estilo japones y en donde nosotros eramos los únicos extranjeros, tomamos cerveza japonesa y sake y comimos brochetas de pollo y pulpo marinado en salsa de solla, entre otras cuantas delicias. La pasamos bastante bien, nos devolvimos con el ultimo metro a media noche. Me llamo la atención como son de ruidosos los japoneses cuando están tomando, parece que gritan todo lo que no gritan cuando están sobrios.

Ayer sábado fui con Laure a un parque en el norte de Tokyo donde vimos un pequeño templo budista, era el parque de Ueno. Ahí también queda el museo metropolitano de Tokyo, a donde no entramos esta vez y quedamos de volver. En el centro del parque había un gran lago que bordeamos caminando. El parque me gusto, era espacioso y lleno de arboles grandes y espesos, es curioso como Tokyo siendo una metrópolis tan gigantesca (40 millones de habitantes), uno por lo general tiene espacios amplios para caminar, me recuerda un poco a Berlin donde también se podía caminar sin problemas. lo digo porque en Paris los calles son por lo general muy angostas. Desde un punto de vista arquitectural, me da la impresión que Paris es mucho mas clásico y mucho mas bonito, en Tokyo uno no se encuentra los bellos monumentos o edificios que uno puede ver en Paris en casi cada esquina. Pero por otra parte, creo que Tokyo sobrepasa de lejos a Paris en lo que es arquitectura moderna. Después de la visita del parque me vine caminando hasta mi casa, mi casa queda en el centro sur de Tokyo, y el parque en el norte, camine durante 4 horas casi que siempre en linea recta, al final llegue a las 10 de la noche a la casa, pero ya puedo decir que traverse Tokyo caminando. En el camino vi muchas zonas y edificios interesantes y pude tomar buenas fotos.

Hoy domingo fuimos a un lugar que se llama Harayuku, entre le estación de Shinjuku y la estación de Shibuya. Eso me encanto, vimos toda la extravagancia de los jóvenes de Tokyo, es un lugar especial donde los jóvenes van vestidos de maneras exóticas, los góticos eran los que mas se veian, pero también vi dos muchachas vestidas de gatitas, con minifaldas de encaje negro y orejas de gato, otra vestida de princesa de Disney, etc. Eso siempre me ha gustado, aunque sea solo una manera superficial de llamar la atención, lo que me gusta es que dan libres riendas a su imaginación y las cosas que se inventan son para mi como manjares de innovación. Mejor aun, hasta el mas gótico, que parecía el anticristo, era respetuoso y educado. No creo que la totalidad de jóvenes extravagantes sean modelos ejemplares de conducta, pero si creo que la mayoría hacen una diferencia bien clara entre sus gustos al momento de vestirse, y los valores sociales a respetar, digamos que lo uno no contradice lo otro.

También visitamos un templo, en el parque Meiji, un templo Shinto, el mas grande de Tokyo, me gusto bastante,sobretodo la sencillez del templo, contrasta mucho con el estilo derrochador de las iglesias occidentales donde se ven altares bordados en oro, con vitrales gigantes y piezas que valen una fortuna. El parque me encanto, parecía una pequeña jungla en medio de Tokyo, y el templo justo en medio del parque es el lugar ideal para meditar.

Ese es mas o menos el recuento de la semana, pronto pondré fotos. Hasta el momento lo que no deja de llamarme la atención es la capacidad que tienen acá para pensar en hasta el mas mínimo detalle, se ingenian cosas extremadamente útiles que nunca se me hubieran cruzado por la cabeza que podrían existir y que no entiendo como no han sido exportadas todavía, aunque creo que esa ingeniosidad debe mezclarse con un alto nivel de civismo para que los inventos sean realmente útiles.

Hasta la próxima!

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